Llevas meses dándole vueltas a lo mismo: un cambio de trabajo, una conversación que no tienes, un proyecto que no arranca. Lo hablas con quien te quiere y te dicen que hagas lo que sientas. Y vuelves exactamente al punto de partida.
El coaching sirve para eso. Nos sentamos con lo que quieres mover, miramos qué lo está sosteniendo ahí (lo que haces, lo que evitas, lo que te dices) y trabajamos con lo que aparece en la sesión, no solo con la versión ordenada que traes preparada de casa.
Trabajamos desde la Gestalt, así que la pregunta no es tanto por qué te pasa como cómo te pasa, aquí, mientras lo cuentas. No sales con un plan de cinco pasos. Sales habiéndote visto hacer lo que haces.