Coaching en Barcelona y online

Coaching para eso que llevas aplazando

No hace falta estar mal para querer mirar algo de frente. A veces solo estás atascado, y pedir ayuda para eso, cuando no hay ninguna crisis que lo justifique, da más pudor de lo que parece.

Llevas meses dándole vueltas a lo mismo: un cambio de trabajo, una conversación que no tienes, un proyecto que no arranca. Lo hablas con quien te quiere y te dicen que hagas lo que sientas. Y vuelves exactamente al punto de partida.

El coaching sirve para eso. Nos sentamos con lo que quieres mover, miramos qué lo está sosteniendo ahí (lo que haces, lo que evitas, lo que te dices) y trabajamos con lo que aparece en la sesión, no solo con la versión ordenada que traes preparada de casa.

Trabajamos desde la Gestalt, así que la pregunta no es tanto por qué te pasa como cómo te pasa, aquí, mientras lo cuentas. No sales con un plan de cinco pasos. Sales habiéndote visto hacer lo que haces.

La pregunta que casi todo el mundo trae es esta: ¿coaching o terapia? La diferencia no está en lo mal o lo bien que estés, sino en desde dónde partes y hacia dónde miras. El coaching parte de que tienes suelo. Hay un asunto acotado (una decisión, un rumbo, tu manera de estar en el trabajo) y el trabajo tiene un principio, un para qué acordado y un final razonablemente previsible. Se mira hacia delante. Un proceso terapéutico se abre cuando lo que aparece no cabe dentro de un objetivo: algo que duele desde hace años, un duelo, una angustia que te ocupa el día, una historia que se repite y no sabes por qué. Ahí no hay meta que perseguir; hay algo que necesita ser mirado sin prisa y sin agenda. En la práctica, las dos cosas se rozan. Empiezas con una decisión profesional y a la tercera sesión aparece tu padre. Cuando eso pasa, lo nombramos y decidimos juntos qué hacer: cambiar el encuadre y trabajarlo como proceso, o parar aquí y que sigas con otra persona. Y algo que preferimos decirte antes de que reserves nada: si lo que te está pasando ahora mismo te desborda (no duermes, no puedes con el día, no te reconoces), el coaching no es por donde empezar. Escríbenos igualmente y te orientamos, aunque sea hacia fuera de aquí.

Decisiones que llevas *meses* dando vueltas

Cambiar de trabajo o quedarte. Cerrar un proyecto que ya no te sostiene. Mudarte, volver, empezar otra cosa a una edad en la que se supone que ya no se empieza. Casi nunca falta información: lo que falta es poder oírte a ti por encima del ruido de lo que deberías hacer.

El trabajo, tu rol y los *límites*

Decir que no sin pasarte la semana rumiándolo. Delegar y no acabar haciéndolo tú. Llevar un equipo sin desaparecer por el camino. Miramos qué haces exactamente cuando aparece la presión, porque el nudo suele estar ahí y no en la agenda.

Conversaciones que *evitas*

La que tienes pendiente con tu socio, con tu jefa, con tu hermano. Hablar delante de gente sin irte del cuerpo. Sostener un desacuerdo sin tragártelo ni romper la mesa. Eso se puede ensayar en sesión, no como técnica, sino viendo qué te pasa mientras lo haces.

Cambios de *etapa*

Los hijos se van. Se acaba una carrera larga. Llega una jubilación, una separación, una ciudad nueva. Son tramos en los que lo que te servía deja de servirte y todavía no hay recambio. Se puede atravesar sin correr a llenarlo de planes.

Cómo empieza esto

Escribes o llamas y hablamos antes de nada. En esa primera conversación cuentas qué te trae y nosotros te decimos con franqueza si esto es coaching, si se parece más a un proceso terapéutico o si lo que necesitas está fuera de aquí. No damos por hecho que encajemos. Si seguimos, lo primero es acordar para qué es este trabajo y cada cuánto nos vemos. Las sesiones duran una hora, y si te viene mejor una más larga se reserva al pedir hora. Somos tres y no trabajamos igual: te proponemos con quién creemos que puedes ir mejor y, si a las dos o tres sesiones no te encuentras, se cambia sin más. Las sesiones son online, por videollamada. Somos de Barcelona, pero puedes hacerlas desde donde estés y encajan mejor con horarios difíciles. Cada cierto tiempo paramos a revisar si esto sigue teniendo sentido. Un coaching que no termina nunca ha dejado de ser un coaching.

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