Preguntas frecuentes
Lo que casi todo el mundo pregunta antes de escribir
Antes del primer mensaje se repiten siempre las mismas dudas, y algunas dan pudor decirlas en voz alta por teléfono. Las contestamos aquí, con las mismas palabras que usaríamos hablando contigo.
Esta página existe porque las mismas preguntas aparecen una y otra vez en el primer correo, y casi todas se podrían haber resuelto antes de escribirlo. Van aquí, con la respuesta que daríamos si nos llamases.
Hay algunas que cuesta más formular: cuánto va a durar esto, si se puede dejar, qué pasa con lo que cuentas dentro de la sesión. Son preguntas razonables y a nadie le molesta que las hagas.
Si después de leerlas sigues sin saber si te encajamos, no pasa nada. Eso se decide hablando, no leyendo una web.
Cómo saber si lo tuyo es terapia o coaching
La duda no se resuelve midiendo lo mal o lo bien que estés. Se parece más a esto: lo que traes, ¿tiene forma de objetivo o tiene forma de nudo? Si hay un asunto acotado (una decisión aplazada, un cambio de trabajo, tu manera de estar en un equipo) y por debajo hay suelo, eso suele ser coaching: un trabajo con un para qué acordado, un principio y un final razonablemente previsible.
Cuando lo que aparece no cabe dentro de un objetivo, estamos en otra cosa. Un duelo que no acaba de moverse, una angustia que te ocupa el día entero, algo que se repite desde hace años y no sabes por qué. Ahí no hay meta que perseguir; hay algo que necesita mirarse sin prisa y sin agenda. Eso es un proceso terapéutico.
En la práctica las dos cosas se rozan bastante. Empiezas por una decisión profesional y a la tercera sesión aparece tu padre. Cuando ocurre, lo nombramos y decidimos juntos qué hacer con ello. Y si no sabes en cuál de las dos casillas ponerte, tranquilo: para eso está la conversación previa. Eso es trabajo nuestro, no tuyo.
Qué pasa en la primera sesión
No hace falta que llegues con el relato ordenado ni que sepas ponerle nombre a lo que te pasa. Si lo supieras, probablemente no estarías buscando. La primera sesión sirve justo para eso: se habla de qué te trae, de cuánto tiempo lleva ahí, de lo que ya has probado y de qué esperas de venir. Las preguntas las ponemos nosotros.
Dura una hora, como el resto. Hay quien lo suelta todo de golpe y quien tarda veinte minutos en arrancar, y las dos cosas están bien. Tú decides qué cuentas y hasta dónde; nadie te va a empujar a abrir algo antes de tiempo.
Al terminar, tu terapeuta te dice cómo lo ve: si este es el sitio por donde empezar, cómo trabajaría lo que has traído y con qué frecuencia tendría sentido veros. Salir de esa sesión y no volver es una respuesta legítima y no tienes que justificarla. Si sigues, la siguiente cita se acuerda ahí mismo.
Cómo se decide con quién empiezas
Somos tres y no trabajamos igual. Cada uno se mueve con más soltura en unas áreas que en otras, y el tono dentro de la sesión también cambia de una persona a otra. Cuando escribes, lo miramos entre nosotros: según lo que traigas y cómo cuadren las agendas, te proponemos con quién empezar y por qué.
Puedes decidirlo tú, claro. Hay quien llega con un nombre porque se lo ha recomendado alguien y quien se ha hecho una idea leyendo la web. Se respeta sin darle más vueltas. Y si tienes alguna preferencia, de horario o de persona, dila al escribir: se tiene en cuenta y no hay que explicarla.
Lo importante viene después. Si a las dos o tres sesiones notas que con quien tienes delante no acabas de encajar, se dice y se cambia. No es un fracaso tuyo ni un desaire para nadie: en terapia, encajar con la persona que te acompaña es parte del trabajo, no un detalle menor. Cambiar dentro del equipo es sencillo, y qué se cuenta y qué no en ese cambio lo decides tú.
FAQ
Preguntas que nos hacen antes de empezar
¿Cuánto dura una sesión?
Una hora. Es el tiempo que suele hacer falta para entrar en algo y salir de ahí sin dejarlo a medias. Si prefieres más rato, y en pareja o en familia a veces se agradece, puedes reservar una sesión más larga al pedir hora.
¿Las sesiones son presenciales o por videollamada?
Todas son online, por videollamada. Somos de Barcelona, pero no hace falta que vivas aquí ni que te desplaces: al confirmar la cita te enviamos el enlace para conectarte. Solo necesitas una hora tranquila y un sitio donde puedas hablar sin que te interrumpan; si en casa eso es imposible, hay quien se conecta desde el coche y funciona igual.
¿Cada cuánto hay que venir?
Lo más habitual es una vez por semana o cada quince días, y se acuerda contigo según lo que traigas y el momento en que estés. Al principio suele ir bien una cadencia fija: si se espacia demasiado, media sesión se va en ponerse al día. Más adelante, cuando las cosas se asientan, se puede abrir el intervalo. No es un paquete cerrado de sesiones: se va revisando por el camino.
¿Cuánto dura un proceso?
No hay una cifra honesta que darte. Hay quien viene con algo acotado y en unos meses lo ha colocado, y quien se queda más tiempo porque le sirve tener un rato fijo para pensar en voz alta con alguien delante. Lo que sí hacemos es parar cada cierto tiempo a mirar si esto sigue teniendo sentido, y decírtelo si creemos que no. Terminar también forma parte del trabajo; no es dejar de contestar los mensajes.
¿En qué idioma atendéis?
En castellano y en catalán, el que te salga más natural. No hace falta que elijas uno para toda la sesión ni que avises: hay quien cambia de idioma sin darse cuenta justo cuando aparece algo de casa o de la infancia. Cuando pasa, lo normal es dejarlo estar y seguir por ahí.
¿Qué pasa con lo que cuento en sesión?
Se queda en la sesión. Lo que hablas con tu terapeuta es confidencial y no se comparte con nadie, tampoco con quien te recomendó venir. En pareja o en familia lo hablamos al empezar, porque ahí conviene dejar claro desde el primer día qué se hace con lo que cuenta cada uno por separado. Con lo que nos escribes por correo o por WhatsApp, igual: lo leemos nosotros y no sale de ahí.
Si tu duda no está aquí
Escríbenos y te la contestamos, aunque la respuesta sea que esto no es lo que necesitas. Preguntar no te compromete a nada y nadie te va a llamar después a insistir. Lo que no vas a encontrar en esta página son los precios ni las condiciones para mover una cita: eso se habla al pedir hora, directamente con la persona que te va a atender.