Terapia
Terapia Gestalt en Barcelona
Buscar terapeuta cansa. Todas las webs dicen más o menos lo mismo, no sabes a quién escribir y, cuando por fin te decides, toca resumir en cuatro líneas algo que llevas meses sin decir en voz alta. Así que empezamos nosotros: te contamos cómo trabajamos antes de que tengas que contarnos nada tú.
Trabajamos desde la Gestalt, una corriente de la psicología humanista. En la práctica quiere decir que no nos pasamos las sesiones buscando la causa de todo en tu infancia. Miramos sobre todo cómo te las arreglas hoy: qué haces cuando algo duele, qué evitas, cómo te pones cuando alguien se acerca demasiado o se aleja. Lo que se repite en tu vida acaba apareciendo también dentro de la sesión, y ahí se puede mirar de cerca.
No hay un guion igual para todos. Hay quien viene con algo muy concreto y en unos meses lo ha colocado, y hay quien se queda más tiempo porque le sirve tener un rato fijo para pensar en voz alta con alguien delante. Tú decides qué cuentas, cuándo y hasta dónde.
Somos tres personas, atendemos en castellano y en catalán y las sesiones son online, así que da igual desde dónde te conectes. Trabajamos con personas solas, con parejas, con familias y con madres y padres.
Terapia individual
Casi nadie llega con un motivo redondo. Vienes porque llevas semanas durmiendo mal, porque una ruptura no termina de cerrarse o porque algo que antes sostenías bien ha dejado de sostenerse. En las sesiones no buscamos solo de dónde viene: miramos cómo lo haces hoy, qué se te tensa, qué evitas, qué pasa en tu cuerpo mientras lo cuentas. Vas a tu ritmo, y no hace falta que lo pongas todo encima de la mesa el primer día.
- Llegas a casa reventado y no sabrías decir de qué, porque en el día no ha pasado nada especial.
- Te descubres discutiendo lo mismo con personas distintas, y siempre acabas en el mismo sitio.
- Dices que sí por fuera mientras por dentro dices que no, y luego lo pagas con quien no tiene la culpa.
- Llevas meses aplazando una decisión y ya no distingues si es prudencia o miedo.
Terapia de pareja
Casi nunca se discute por lo que parece. Se discute por los platos, por el móvil, por cómo le hablaste a tu madre, y debajo hay algo que lleva tiempo sin decirse. Os escuchamos a los dos y también miramos lo que hacéis juntos cuando la conversación se tuerce: quién sube el tono, quién se marcha, en qué momento exacto dejáis de escucharos. No venimos a repartir razones. Se trata de poder hablar de lo que hay y decidir desde ahí, sea seguir o sea separaros de otra manera.
- Discutís por el mismo asunto desde hace meses y ya os sabéis el guion de memoria, réplica por réplica.
- Habéis pasado de discutir a no hablar del tema, y a eso lo llamáis estar bien.
- Uno de los dos ha dejado de contar cosas para no abrir otro conflicto.
- El sexo, o el simple hecho de tocaros, se ha convertido en un terreno que preferís rodear.
Terapia familiar
A veces quien tiene el problema es solo quien lo dice más alto. Cuando un hijo deja de comer o de ir a clase, cuando una separación desordena el sitio de cada uno, cuando muere alguien y nadie sabe cómo nombrarlo, lo que se mueve es la familia entera. En las sesiones trabajamos con quien pueda venir, sin necesidad de que estéis todos ni de que todos lo veáis igual, y miramos qué papel ha acabado ocupando cada cual y qué temas se rodean sin tocarlos nunca.
- Hay un asunto que en casa todos conocéis y nadie nombra en voz alta.
- Cada conversación con tu hija adolescente termina en un portazo, el suyo o el tuyo.
- Después de una separación, una mudanza o una enfermedad, cada uno ha acabado ocupando un sitio raro.
- Organizar el cuidado de vuestros padres con tus hermanos se ha convertido en una lista de agravios.
Acompañamiento a madres y padres
Criar te pone delante de tu propia historia sin avisar. Aquí no hace falta que traigas a tu hijo: el trabajo es contigo, con lo que se te dispara cuando el de cuatro años grita en el súper, con la culpa de los días que llegas tarde, con el desacuerdo que arrastras con tu pareja sobre los límites. No vamos a darte una lista de técnicas para que se porten bien. Miramos qué ocurre entre vosotros y qué parte de lo tuyo se está colando ahí.
- Gritas más de lo que querrías y luego te pasas media noche dándole vueltas.
- Te oyes decirle a tu hijo exactamente aquello que te prometiste no repetir de tus padres.
- Habéis leído tres libros de crianza que dicen cosas distintas y en casa todo sigue igual.
- Desde que sois padres, tu pareja y tú funcionáis como socios de logística y poco más.
Cómo empieza un proceso
Escribes o llamas y hablamos un rato: qué te trae y con quién de nosotros tiene más sentido que empieces. Después hay una primera sesión en la que cuentas lo que quieras contar ese día, preguntas lo que necesites y, al terminar, decidís entre los dos si seguir. Somos tres y no trabajamos igual; si con quien has hablado no te sientes cómodo, se dice y se cambia. Y si lo que necesitas no es esto, te lo diremos y te orientaremos hacia dónde mirar. Las sesiones son online, por videollamada, así que no hace falta que vivas en Barcelona ni que te desplaces.
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